miércoles, 21 de octubre de 2009

PRUEBAS COMPLEMENTARIAS UTILIZADAS POR NEUROLOGOS



Los neurólogos utilizamos muchas pruebas complementarias, algunas de ellas comunes con otros especialistas: por ejemplo los análisis de sangre con hemograma, bioquímica etc. Existen algunas pruebas que van destinadas a explorar el sistema nervioso, y los neurólogos los utilizamos con cierta frecuencia.

El Electroencefalograma (EEG): Es el registro de la actividad eléctrica del cerebro desde el cuero cabelludo. Es una técnica completamente inofensiva, pero el grado de información que ofrece es limitada. La actividad en las personas normales varia algo de unas a otras, y existen unos ritmos que son constantes en las diferentes zonas del cerebro. Simplificando se pueden dividir las anomalías en dos grandes grupos: las que provocan sufrimiento en el cerebro, por ejemplo los tumores o los infartos cerebrales y las que producen epilepsia. En las diferentes enfermedades que cursan con epilepsia no siempre el EEG es anormal. El EEG es útil para clasificar los distintos tipos de crisis epilépticas. Mediante el registro simultáneo con video del paciente permite clasificar correctamente las crisis. Algunas enfermedades que cursan con demencia tienen un trazado característico.

En los últimos años esta técnica se ha utilizado para estudiar el sueño, y sus distintos trastornos.
Mediante análisis con ordenador de las distintas frecuencias de trazado se puede dibujar un mapa cerebral cuya utilidad en el diagnóstico de enfermedades no es por el momento importante.

Electromiograma (EMG) y otros estudios neurofisiológicos: El otro electromiograma registra la actividad eléctrica del músculo. Se pincha con un aguja el músculo que quiere explorarse, y se observa con el músculo en reposo, y en diferentes grados de contracción. Es útil para saber si el músculo es o no normal y para diferenciar si la debilidad es debido a una lesión del nervio, medular o del músculo.

Se pueden estudiar las velocidades con las que los nervios son capaces de conducir un impulso eléctrico aplicado a un parte del nervio que se quiere estudiar. Esto es útil para saber si este nervio está o no alterado.

Esta técnica que supone cierta molestia para el paciente es como el EEG, inofensiva.
Potenciales evocados visuales, auditivos, somatosensoriales: Se trata de una prueba que permite conocer el estado de la vía visual, auditiva o sensitiva, aplicando un impulso y registrándolo en el cerebro.

El estímulo visual es una pantalla con un tablero que cambia los blancos por los negros. El estímulo auditivo es un sonido breve que denominamos click. El sensitivo es un impulso eléctrico.
Son técnicas completamente inofensivas y poco molestas.

Arteriografía de las arterias cráneo- cerebrales. Una arteriografía o angiografía es un prueba radiológica en la que se introduce una sustancia de contraste opaco a los Rayos X, en el interior de las arterias y que permite visualizarlas de forma precisa. Se utiliza en muchas especialidades médicas para ver la vascularización del órgano en cuestión. En neurología utilizamos la arteriografía de las arterias carótidas y vertebrales que son los vasos principales que llevan la sangre al cerebro. Ello nos permite saber si están normales u ocluidos, estrechos o malformados. Por tanto es muy útil en enfermedades vasculares.

Menos frecuentemente se practican arteriografías medulares para el diagnóstico de enfermedades vasculares medulares.

Estas técnicas no son del todo inocuas. Tienen un riesgo que es menor en gente joven y sin arteriosclerosis. Es algo molesta ya que se tiene que pinchar la arteria y el contraste produce una sensación de calor algo desagradable. En general las indicaciones se hacen en función de que los beneficios superan claramente los riesgos.

Ecografía doppler de troncos supraaórticos o de arterias intracraneales. Mediante la técnica de ecografía o con el estudio del efecto doppler se pueden estudiar de forma incruenta las arterias del cuello o incluso algunos trayectos del interior del cráneo. Estas técnicas han permitido reducir, pero no eliminar, el número de arteriografías.

Tomografía computada (TAC, TC, escánner o Scánner). Esta es una técnica de neuroimagen, que permite ver la imagen del cerebro traduciendo las distintas densidades en bandas de blanco, negro y grises. Es una técnica inofensiva, excepto las alergias que puede producir si se inyecta contrastes o la irradiación que puede afectar al embrión y por ello debe de protegerse a las embarazadas. Algunas personas con claustrofobia pueden sufrir algunos problemas para realizarlo, pero no entraña ningún peligro. La imagen que no ofrece del cerebro es muy detallada y si existe un tumor se ve prácticamente siempre. Es muy útil para el estudio de enfermos con sospecha de una hemorragia cerebral, de tumores, de hidrocefalia, etc.

Resonancia Magnética (RM). Esta técnica de neuroimagen, también inofensiva) tiene algunas ventajas sobre el TAC: no utiliza rayos X ya que usa los cambios en los campos magnéticos tras aplicación de un sonido, permite reconstrucción de cortes en todos los sentidos, diferencia mejor la sustancia blanca del cerebro de la sustancia gris, y permite mejor el estudio de la médula espinal. Algunas enfermedades como la esclerosis múltiple se puede ver mucho mejor con esta técnica que con la TAC, y para las enfermedades medulares es la técnica de elección.

En la actualidad se pueden estudiar aceptablemente las arterias y venas con esta técnica.

Pensamos que el futuro de esta prueba es grande y se irán utilizando cada vez más y con mejor precisión dándonos incluso información sobre la situación metabólica o de composición química del tejido estudiado.

Punción lumbar (PL). Esta es una prueba destinada a obtener líquido cefalorraquídeo (LCR). Este líquido baña el cerebro y la médula, recorriendo por un espacio entre las meninges. Muchas enfermedades infecciosas o inflamatorias cambian la composición de este líquido. Por ello ante la sospecha de una meningitis o de enfermedades inflamatorias, es necesario llevarlo a cabo. Se hace mediante una punción en la región lumbar con una aguja que se introduce entre dos vértebras. La prueba es algo dolorosa, pero probablemente el dolor se agrava por la angustia que significa un pinchazo en la espalda y con el temor a posibles complicaciones. Debe de hacerse con asepsia, y por tanto en un hospital. Si el espacio es fácilmente accesible y el que la realiza es experto, la punción es fácil y carece de riesgos.

Tomografía de emisión de positrones (PET). Esta técnica es de uso muy restringido y se destina principalmente a la investigación y no al diagnóstico. En España no disponemos, por el momento de ninguno de estos aparatos. Otra técnica más sencilla y más accesible con un fundamento similar, pero de menor precisión es la Tomografía de emisión de fotones (SPECT).

Se inyecta una sustancia marcada con un isótopo radioactivo en la vena que lo capte el cerebro. Si por ejemplo es glucosa, que es el principal substrato que utiliza el cerebro para obtener la energía, detectaremos a qué parte del cerebro va la glucosa, y por tanto la actividad de las diferentes zonas cerebrales, entendiendo que a más actividad mayor consumo de glucosa. Pero ello puede hacerse con una sustancia que marque una determinada vía cerebral o con un medicamento, y así saber como funciona en el individuo normal y en el enfermo.

Esta técnica nos ha dado una gran información de como funciona el cerebro. Incluso ha cambiado el concepto que teníamos de su funcionamiento; ahora sabemos que las estrategias que utilizamos, por ejemplo para memorizar, son diferentes de unas personas a otras, que se ponen en marcha para funciones relativamente simples más zonas del cerebro de las que creíamos, o que los mecanismos de la visión humana son más complejos de lo que conocíamos previamente.

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